Dolor 28/7/2019

Como cuchillos las notas de un violín se clavan en mi pecho, dolor, es lo único que siento, dolor, desesperación estos sentimientos se apoderan de mi ser hacen que de mis ojos broten lágrimas que dejan un rastro frío en mis mejillas, esas lágrimas que como gritos del alma afloran. Llanto fruto del dolor, de la desesperación, del miedo a lo incierto, llanto fruto de la frustración, llanto de soledad y de impotencia

 

Cuadro: L’Ange Déchu, Alexandre Cabanel, 1847 (fragmento)

Lágrima 27/7/2019

mmm… felicidad… una realidad o una simple utopía. ¿Lágrimas existen de verdad? serán tal vez un grito desesperado del alma que desde el silencio sufre y sabe que cada palabra de amor que calla se clava como una navaja, por eso duele. Duele el querer en silencio, duele callar lo que en verdad el alma quiere gritar, para mi eso es una lagrima una palabra que duele en el silencio del alma…

 

Cuadro: Freya’s tears,  Gustav Klimt,

Soledad 26/7/2019

Se podría explicar como el sonido estridente del silencio, el pequeño haz de luz que roza la cortina inmóvil. Se lo podría explicar como ese momento en el que al parecer el tiempo se detiene, los objetos inmóviles se estancan en un segundo eterno y desde las sombras  contemplan como testigos , mis miedos, mis demonios que con sus grandes ojos se acercan lentamente, sigilosos para sumergirme en la obscuridad de sus brazos.

 

Cuadro: Stage scene, Everett Shinn, 1906

Un último instante 3/7/2019

Una vela frente a un espejo,

un murmullo del viento,

unos ojos brillantes en medio de la obscuridad,

una aparente calma,

un suspiro,

un adiós,

un te quiero,

un te vas,

un no vuelvas.

Una vela frente al espejo creando figuras tambaleantes,

un murmullo del viento anunciando que el final se acerca,

unos ojos brillantes que me dicen no mires atrás,

una aparente calma flotando imperturbable,

un suspiro que deja al alma respirar,

un Adiós… necesario,

un te quiero… caduco,

un te vas… inevitable,

un no regreses… Porfavor.

 

 

Cuadro: Night in St. Cloud, Munch, 1890

 

¿Quién toca la puerta? 2/7/2019

Durante la noche los recuerdos te invaden , la melancolía puede tocar la puerta habrá que abrirle y consultarle sobre su menester. Enfrentarse a los recuerdos de una tarde soleada donde el alma se encontraba a gusto plácida y hasta holgazana, en la conformidad de un presente fugaz y destinado a terminar fortuitamente. Despertar de repente sintiendo el gélido rocío en la planta de los pies y sentir que aquello acabó, que sin más la vida pasa, de a momentos se nos va la vida. ¿Cuándo acabó todo? ¿Cuándo el vino se tornó en vinagre? Ahí en la puerta estás golpeando me niego a abrirte, pero esos golpes retumban en mi cabeza como una cacofonía infinita que me repite ¿Cuándo?¿Cuándo?¿Cuándo?

Encuentro refugio en la compañía de los míos, en reuniones frívolas que me permiten ignorarte, para volverte e escuchar cada noche. Te abriré la puerta y te invito a bailar conmigo dentro del salón de los dioses. Melancolía brinda conmigo de las aguas del Lḗthē para ponerle fin a este ingrato momento, baila conmigo esta última canción, canta y grita, invita a Leta y juntos con frenesí terminemos embriagados de olvido y que no quede nada más que una resaca de esta amarga travesura.

Cuadro: Vampire, Munch (1894)

1 /7/2019 Tiempo para retomar

Después de una larga temporada (4 años) he decidido retomar este espacio como un lugar de reflexión y expresión. Después de un tiempo he  decidido invitar a amigos, conocidos o desconocidos que deseen publicar algo, este espacio está abierto para ustedes, con relatos, cuentos, poesía. Les dejo algo que está dando vueltas en mi cabeza durante estos días:

 

Que se debe pensar de las emociones fuertes, de los momentos apasionados que se esfuman de repente, de las promesas incumplidas, de los abrazos no dados. Son luciérnagas que en el aire transmutan en brasas incandescentes que queman en la memoria. Esperar a lamer las heridas y refugiarse bajo la sombra, la amargura del rencor en la boca por palabras esquivas inunda el paladar y las palabras se entretejen en la garganta. Qué sentir después de que mudo el corazón intenta gritar y ahogado de sentimientos se resigna a un mañana que no llegará.

Que sentir cuando en la noche el escalofrío de la incertidumbre te recorre la nuca, cuando la duda invade el pensamiento, cuando el alma se enferma y recuerda y recuerda. Libérate Prometeo de tus cadenas a pesar que conoces, que llegada el alba volverá y te devorará por dentro; sus cadenas frías te recordarán tus transgresiones a las que voluntaria y cariñosamente accediste.

 

*Imagen Fragmento de ‘Prometeo encadenado’ (Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders, 1611-1612)

Poesía ¿?

Después de dejar de escribir por un tiempo surgió esta necesidad llameante dentro de mi, no sé si lo que siento es tristeza o es alegría; no sé si siento en realidad algo o la mente revolotea simplemente perdida.

No me explico como me puedo encontrar tan triste y alegre a la vez, no sé si la locura me ha alcanzado o si la posibilidad del querer, ha dibujado entre mis versos pinceladas de tristeza. Quisiera saber qué es ser poeta, si lo que siento puede ser llamado poesía. Si las enredaderas de mi mente que entretejen un manto de sentimientos es poesía.  Si tal vez solo el que escribe lo que siente es poeta.